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Transcripción del episodio

En este episodio quiero hablar de cómo de enriquecedor resulta el hecho de dejar de fumar. A muchos más niveles que el que ya todos conocemos, que es a nivel de salud y a nivel de estarnos deshaciendo de una dependencia, de una adicción. Eso ya en sí mismo es increíble y muy valioso.

Pero es que para mí hay varios aprendizajes que obtenemos durante el proceso de dejar de fumar que también son muy valiosos. Aprendizajes que nos ayudan a crecer a nivel emocional a desarrollar nuevas habilidades psicológicas que nos van a servir en muchas otras situaciones de la vida.

Lo que he aprendido al dejar de fumar

Esto lo he ido notando en mi propia experiencia, a medida que pasaban los meses sin fumar, y también lo percibo en las experiencias y comentarios de las personas que me escriben después de pasar por el programa para dejar de fumar. 

Me he dado cuenta de que hay cuatro aprendizajes principales en los que la mayoría de personas coincidimos. Lo quería compartir contigo,ya sea para terminar de motivarte a dejar de fumar, si es que todavía no lo has hecho, o para que, si ya has dejado de fumar, puedas ver cómo estos aprendizajes se reflejan en tu propia experiencia.

Quizá no te habías dado cuenta de ellos pero cuando te los mencione estoy segura de que en seguida te darás cuenta de que efectivamente se están cumpliendo también en ti. Especialmente si ya llevas varios meses sin fumar. Es posible que, si hace poquito que lo has dejado, todavía no sientas que estos aprendizajes y estas habilidades se han consolidado en ti, pero verás cómo a medida que vaya pasando el tiempo irás consolidando estos hitos.

Los aprendizajes más destacables al dejar de fumar

Fortalecer tu disciplina y tu fuerza de voluntad.

Dejar de fumar te enseña a mantener un compromiso a largo plazo. Un compromiso que, no vamos a negarlo, requiere superar dificultades importantes.

A lo largo del proceso vamos aprendiendo a mantener el control sobre nuestras acciones y decisiones, a resistir tentaciones y emociones complicadas… Y esto, creéme, te hace muy duro.

Yo creo que era mucho más blanda antes de dejar de fumar, es decir, flaqueaba antes en mis objetivos. Y es como que desde que ya no fumo, soy mucho más consciente de lo que quiero y lo que no quiero en mi vida, y me resulta más fácil mantener mis objetivos a largo plazo. 

¿Y cómo es posible?

Porque mientras estamos dejando de fumar entrenamos a diario nuestra capacidad de mantener el foco en el largo plazo en lugar de dejarnos llevar por la gratificación inmediata. Además, entrenamos nuestra capacidad de resistir las tentaciones, de recordar nuestras razones para dejar de fumar y ponerlas por delante de esa situación difícil.

Eso fortalece muchísimo la fuerza de voluntad, que, insisto, no es algo que se tiene o no se tiene, sino que es algo que se entrena con  la experiencia.

Y dejar de fumar es una de las mejores maneras de entrenar esa fuerza de voluntad. A medida que te enfrentas a esas situaciones y logras mantenerte sin fumar, estás ganando fuerza en ese músculo y cada vez te va resultando más fácil. 

Incluso, te diré más.

Aunque haya caídas y recaídas en el proceso, también esas experiencias fortalecen tu disciplina y fuerza de voluntad, siempre y cuando decidas volverlo a intentar, porque eso demuestra que no te estás dando por vencida, que sigues firme en tu objetivo y dispuesto a aprender de los errores y a encontrar nuevas estrategias.

Esta capacidad de recuperación y perseverancia te hace más fuerte también en otros desafíos de la vida. 

Conocer mejor tus tendencias y patrones de pensamiento

Esto puede sonar un poco raro, así que voy a explicar mejor a qué me refiero. Me refiero a que todos tenemos ciertos pensamientos automáticos y ciertos reacciones y rumiaciones que se repiten en diferentes situaciones de la vida.

Por ejemplo, en mi caso, tengo tendencia a estar pensando siempre en el futuro y valorar todas las posibilidades y todas las consecuencias de cada una de las decisiones. Todo esto me genera cierto sufrimiento porque, obviamente, el futuro no está escrito y por tanto no puedo pretender controlarlo. Esto responde a mi necesidad de querer controlar demasiado las cosas.

Esta tendencia puede que sea muy distinta a la de otra persona que quizás tiene más bien tendencia a enfocarse en el pasado y a sentirse culpable por cosas que pasaron… Y ahí también empiezan ciertas rumiaciones y ciertas reacciones emocionales que le provocan sufrimiento y no le ayudan a avanzar.

Cada persona tiene sus tendencias y sus patrones de pensamiento. Algunas son más saludables, otras no tanto.

Cuando dejamos de fumar estas tendencias se hacen bastante evidentes, así que que no tenemos más remedio que aprender a soltarlas, a desengancharnos de esas rumiaciones si queremos tener éxito al dejar de fumar. Si no desbloqueamos y frenamos esas tendencias, tarde o temprano vamos a recaer.

Por tanto, dejar de fumar es un aprendizaje muy interesante que nos enseña a reconocer cuáles son esas tendencias que no nos ayudan y a buscar maneras de cortar con esas tendencias.

Y voy a ser un poco más concreta:

Cuando estás dejando de fumar te empiezas a dar cuenta de cómo ciertos eventos, emociones o situaciones desencadenan el deseo de fumar. Por ejemplo, el estrés.

Y a partir de ahí, como ya no fumas, no tienes más remedio que explorar alternativas más saludables para combatir ese estrés, como la respiración profunda, la meditación o la práctica de actividades relajantes.

Es más, si sigues mi programa para dejar de fumar verás que en las meditaciones dedicamos tiempo a entrenar nuestra capacidad de observar nuestros pensamientos. Porque como suelen ser automáticos, muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de lo que estamos pensando, y entonces es imposible poder tomar las riendas de esos pensamientos, cuestionarlos, reconducirlos… Y lo mismo con las emociones.

A través del mindfulness entrenamos nuestra capacidad de observar nuestros pensamientos y emociones, y darles lugar sin entrar en esas reacciones automáticas que antes nos llevaban a fumar.

Pues bien, esta consciencia emocional te permite encontrar formas más saludables de gestionar tus emociones, en lugar de depender del cigarrillo. Y cuando ya no dependas del cigarrillo, verás que estas habilidades ya se han quedado contigo, ya tienes cierta práctica en observar qué estás pensando y sintiendo, y reconducir eso hacia lo que más te beneficia. 

Manejar el estrés y la ansiedad

Vamos a ser sinceros.

Dejar de fumar aumenta los niveles de estrés y de ansiedad durante los primeros meses.

Entonces, el ser capaces de afrontar este desafío de manera consciente y voluntaria nos hace tomar una actitud proactiva y buscar maneras de gestionar estas emociones de una manera más saludable y efectiva.

Es muy probable que durante tu proceso de dejar de fumar busques técnicas de relajación o empieces a practicar más deporte, o busques estrategias para liberar ese estrés y esa ansiedad de una manera mucho más saludable que lo que hacías antes…

De manera que, además de dejar de fumar, estás fortaleciendo tus habilidades de afrontamiento y tus habilidades de gestión del estrés. Estás desarrollando nuevas habilidades que en el futuro te van a servir también en otros momentos de estrés y de ansiedad que no tengan nada que ver con el tabaco.

Además, estarás entrenando esa actitud proactiva y valiente que te lleva a afrontar las situaciones difíciles en lugar de evitarlas. Te habrás entrenado mucho en esta capacidad de decir «bueno, aunque sea difícil voy a por ello«.

Además, paralelamente, mientras que ya estás dejando de fumar y ya te vas liberando de la adicción, verás que esos niveles de ansiedad y de estrés se van reduciendo.

De hecho, generalmente, la gente que ya se ha liberado del tabaco tiene niveles de estrés y de ansiedad inferiores que los que fuman, porque mientras eres fumador eres esclavo de la ansiedad.

En cambio, cuando ya te has liberado, ya no hay esos picos de ansiedad producidos por la abstinencia, porque tu cuerpo ya se ha acostumbrado a no fumar y por tanto ya no hay señales de ansiedad cada dos por tres.

Entonces, a la larga, lo que estás logrando es un mayor nivel de bienestar, de paz mental y calma en todos los aspectos del día a día.

Autoconfianza y autoestima

Superar la adicción al tabaco hace que nuestra confianza y autoestima se eleven y saber que has sido capaz de dejar de fumar te da una sensación de logro y de orgullo personal inigualables. 

Te das cuenta de que eres capaz de superar desafíos difíciles. De hecho, si has tenido anteriores intentos con recaída y finalmente lo consigues, eres muy consciente de tu capacidad de superación, de tu crecimiento personal, y eso te ayuda también a enfrentar otros retos de tu vida con confianza, sabiendo que vas a ser capaz, igual que fuiste capaz de dejar de fumar.

Además de que estarás experimentando una mejor valoración de ti mismo y un mayor amor propio, porque cuando dejas de fumar continuamente estás poniendo tu bienestar personal tu salud por delante de vicios y de malos hábitos, con lo cual, estás siempre velando por ti, cuidándote y protegiéndote.

A parte, que al dejar de fumar estás mejorando tu salud, respiras mejor, tu piel se ve mejor, hueles mejor… en definitiva te sientes más saludable, más enérgico y más atractivo, y esta mejora en tu imagen personal contribuye a aumentar también tu autoestima y tu autoconfianza.

Y por si fuera poco, el hecho de haberte demostrado que cumples con tus compromisos y que te mantienes fiel hasta el final, te está demostrando a ti mismo que eres una persona confiable y comprometida. Esto también fortalece tu autoconfianza, porque te das cuenta de que, efectivamente eres capaz de luchar por lo que quieres, superar desafíos y salir vencedor.

Así que, como ves, hay muchísimas más cosas al dejar de fumar, muchos más aspectos psicológicos que se ven fortalecidos y que te hacen ser más fuerte, más capaz, más hábil emocionalmente y más feliz.

Por eso digo que dejar de fumar es mucho más que dejar una adicción. Es mucho más que velar por tu salud física. Es, también, crecer y enriquecerte como persona. Es también tener más recursos psicológicos, quererte más y mejor.

Dejar de fumar es algo que solo puede cambiar tu vida a mejor. Así que, si todavía no lo has dejado, espero que este podcast te ayude a convencerte de que sí merece la pena dejar de fumar. Y si ya lo has dejado, que veas cómo estos aprendizajes se han hecho reales en ti.


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Sobre mi


Irene S. Ventura

Psicóloga experta en técnicas de deshabituación tabáquica

Combino las estrategias de la terapia cognitivo-conductual con meditaciones mindfulness, alcanzando así todos los aspectos que intervienen en el proceso: emociones, pensamientos, conductas y actitudes.


¿Te unes al programa?

Si te gusta mi enfoque y quieres que te acompañe mientras dejas de fumar, te invito a consultar mi programa para dejar de fumar.

Durante 8 semanas recorreremos todas las fases, desde la preparación, pasando por el día D, superando e síndrome de abstinencia, hasta llegar a la fase de mantenimiento.

Tendrás a tu disposición meditaciones, ejercicios escritos y retos que te ayudarán a avanzar y a lograr tu objetivo.

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