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Transcripción del episodio

En este episodio quiero contarte la diferencia entre una caída y una recaída cuando estamos dejando de fumar y qué hacer en cada caso. 

Lo primero que quiero dejar claro es que una cosa es tener una caída y otra muy distinta es tener una recaída.

Qué es una caída al dejar de fumar

La caída viene a ser algo puntual y aislado. Es decir, fumar una sola vez tras un periodo de abstinencia (más o menos largo, eso no es importante).

Lo que debemos tener en cuenta para hablar de una caída es que ese consumo sea aislado. Por ejemplo:

Imagínate que llevas dos meses sin fumar y un día que estás en una fiesta bebes un par de copas. Estás muy contenta, un poquito demasiado quizás. Y ves a tu amiga fumando. No puedes contenerte, así que le pides un cigarro. Total, que durante esa noche te fumas un par de cigarrillos.

A la mañana siguiente te das cuenta del error que cometiste y te dices a ti misma «esto no tiene que volver a ocurrir». Y ya, a partir de ese momento, vuelves a tu rutina de no fumar, e incluso en las siguientes fiestas a las que asistes procuras no beber tanto para no ser tan vulnerable al tabaco y consigues seguir saliendo de fiesta pero sin fumar.

Bien, la escena que he planteado es un ejemplo de caída. No tiene por qué ser siempre en una fiesta, por supuesto.

Podría pasar que tengas un mal día y de repente compres un paquete de tabaco y te fumes un par de cigarros… pero en cuanto ya te relajas tiras el paquete a la basura y ya no vuelves a fumar más. Eso también sería una caída.

O bien, otro ejemplo.

Entregas un proyecto súper importante que te llevaba con muchísima tensión durante semanas. En cuanto lo entregas estás tan eufórico y liberado que le pides a tu compañero un cigarro. Pero en cuanto vuelves a casa te comprometes a no volver a fumar más.

Todos estos son ejemplos de caídas que nos pueden pasar a todos. Son situaciones puntuales en las que quizás estamos algo más vulnerables y perdemos de vista por un momento nuestro propósito de vivir una vida libre de tabaco. ¡Que perdamos de vista ese objetivo durante una hora de nuestra vida no significa que todo se haya ido a tomar por ahí!

Evidentemente no deberíamos permitirnos tener este tipo de caídas. Porque si bajamos la guardia y pensamos: «Bueno va, por uno no pasa nada», ahí sí que estamos cometiendo un grave error, porque ya lo estamos haciendo de una manera más consciente, dándonos permisos puntuales para fumar.

Y si empezamos a darnos permisos puntuales para fumar ahí sí que estamos en riesgo de que una caída se convierta en una recaída.

Qué es una recaída al dejar de fumar

Es el hecho de que, después de tener una caída, esa persona sigue fumando de una manera activa y consciente, y vuelve a sus viejos hábitos -de una manera más o menos rápida dependiendo de la situación y de la persona-.

Por ejemplo, imagínate que esa persona que se fue a una fiesta y se fumó un par de cigarros, al día siguiente se dice a sí misma:

«Mira, lo ves: ¡has vuelto a fumar! Es que tú eres incapaz de vivir sin fumar, es que siempre recaes»

Y empieza a darse por vencida pensando que nunca va a lograrlo, que ya lo ha echado todo a perder… De manera que decide ir al estanco a comprar un paquete de tabaco. Y durante ese día vuelve a fumar tres o cuatro cigarros, y al día siguiente vuelve a fumar cinco o seis cigarros, y al otro día ya se compra otro paquete y vuelve a fumar de una manera más o menos regular. Triste, enfadada, sin ser su verdadero deseo. Pero vuelve a fumar.

Este es solo un ejemplo. Pueden ocurrir muchísimas alternativas a esto.

Por ejemplo, una persona que tras esa fiesta no vuelve a fumar porque realmente no quiere volver a su vida de fumadora, pero resulta que en la siguiente fiesta vuelve a fumar -porque se da el permiso de fumar solo en situaciones puntuales, confiando en que a lo largo de la semana ya no vuelve a fumar, que lo tiene todo controlado-.

Atención aquí, porque varias caídas en situaciones que se van repitiendo y manteniendo en el tiempo sí que empiezan a parecerse más a una recaída.

Es decir, empiezo a darme permisos para fumar en ciertas situaciones, y fumar vuelve a formar parte de ciertos momentos de mi vida que, probablemente, van a ir a más progresivamente.

Paso de fumar solo en las fiestas a que fumo también los jueves por la tarde, cuando quedo con mi amiga. Y después, cuando he tenido mal día, también me doy permiso. Y quizás más adelante empiezo a fumar un cigarro cada noche después de cenar… y ya ahí sí que estamos en una RECAÍDA. Con todas las letras y en mayúscula. 

Lo que vengo a decir con esto es que tener una caída no es grave, pero puede volverse grave y convertirse en una recaída según cómo gestionemos emocionalmente esa caída y qué acciones tomemos a continuación.

Por eso me parece básico que, si has tenido una caída, sepas qué hacer para no llegar a una recaída.

Qué hacer para no terminar en una recaída

Date cuenta que si mantienes pensamientos derrotistas después de una caída estás entrando en un estado emocional que no te ayuda en absoluto. 

Por ejemplo, si empiezas a pensar que «ya he vuelto a fracasar, es que no soy capaz, ya me lo decía mi pareja que volvería a caer, etc.» estos pensamientos te hacen creer que ya has echado todo a perder y que ya no tiene sentido seguir adelante. Porque es como si hubieras vuelto al punto de partida. ¡Y no! No es así en absoluto.

Imagínate como si estuvieras ahí corriendo en una carrera muy larga vale? No es una carrera de velocidad, es una carrera de distancia. Y tú ya has ido avanzando durante todo ese periodo de abstinencia.

Me da igual que lleves dos días sin fumar a que lleves dos meses, dos años… una caída puede ocurrir en cualquier momento. La cuestión es que ya llevas un recorrido hecho, y que por lo tanto ya no estás en el punto inicial.

Entonces te caes, pero estás en un punto más avanzado del que estabas al comenzar la carrera, verdad? Y lo que tienes que hacer cuando te caes, evidentemente, es levantarte y seguir hacia adelante. Porque de entrada esa caída no es una lesión que te aparte de la carrera, es solo un tropezón. Quizá te has hecho un poquito de arañazo pero puedes seguir la carrera perfectamente. 

Y como siempre digo, lo que tenemos que hacer es ver la piedra que te hizo tropezar.

Porque de piedras como esa habrán muchas en el camino, pero si tú eres capaz de detectarlas y de pensar cómo las puedes saltar o esquivar en el futuro, entonces estás aprovechando esa caída para seguir adelante fortalecido y con más recursos y nuevas estrategias de afrontamiento.

Volvamos al ejemplo. Imagínate que esa persona que fue a la fiesta y se fumó un par de cigarros al día siguiente en lugar de entrar en ese bucle de emociones y pensamientos negativos y derrotistas dice:

«¡No, no! no quiero que esto me vuelva a ocurrir, yo elegí no fumar y eso es lo que voy a seguir haciendo de ahora en adelante. Voy a ver ¿por qué en esa fiesta me dio por fumar? Quizás bebí demasiado y bajé la guardia, quizás no le recordé a mi amiga que por favor no me diera tabaco… Entonces en la próxima fiesta a la que vaya, ¿qué podría hacer para que no me vuelva a suceder lo mismo? Quizás lo mejor sería en lugar de dos copas beberme solo una y después pasarme a los refrescos, y también convendría decirle a mi amiga que por favor no me de tabaco aunque le pida… y que me frene si ve que estoy bebiendo demasiado…»

Y después de toda esta reflexión en la que has desarrollado un plan de acción que te ayuda a protegerte, simplemente te perdonas ese error y no te machacas más con eso. Y sigues adelante con tus nuevos hábitos de vida que seguro ya tienes más o menos instaurados (o que estás desarrollando si todavía llevas poco tiempo sin fumar).

Ese es el trabajo psicológico que debemos tratar de hacer cuando hay una caída, y repetirlo tantas veces como haga falta. Obviamente lo ideal es evitar esas caídas, pero como ya sabes, esto de dejar de fumar es un proceso que a veces es un poco más largo y complejo de lo que nos gustaría.

Y si ya he recaído? es decir, si ya he vuelto a fumar de forma regular?

¿Qué hacer si ya he recaído y vuelvo a fumar normalmente?

En ese caso hay que analizar con un poco más de detalle qué ha ocurrido, qué te ha hecho renunciar a tu propósito, o posponerlo, o rendirte… Porque hay muchísimos factores que podrían estar influyendo.

Pero al fin y al cabo, de lo que se trata es de recuperar ese compromiso y motivación que por lo que sea se perdió, tratar de retomar el camino lo antes posible.

Por ejemplo, hay personas que recaen en vacaciones porque de repente cambia su rutina, tienen más tiempo libre, asocian el descanso y el ocio a fumar… y pierden la dinámica que habían conseguido mantener los meses previos. Entonces quizás estaría bien planear un nuevo intento justo al empezar de nuevo el trabajo. Tratar de recuperar la ilusión por esta vida más sana y libre que ya supiste mantener en su día, recordando lo bien que lo llevabas, lo bien que te sentías…

Y aquí tampoco es volver al punto de partida, ojo. Ya tienes una experiencia valiosa con la que contar, y ver lo que te funcionó, lo que no tanto, las situaciones o factores que te llevaron a caer, y luego a recaer definitivamente… analizar todo eso es lo que te ayudará a avanzar y permitirá que tu próximo intento quizás sí ya sea el definitivo. 

Lo dejamos aquí, espero que este episodio te haya ayudado si es que has tenido alguna caída o recaída, y que te inspire para volver a retomar el camino con optimismo, y a tomar los errores no como fracasos, sino como oportunidades de aprendizaje y mejora.


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Sobre mi


Irene S. Ventura

Psicóloga experta en técnicas de deshabituación tabáquica

Combino las estrategias de la terapia cognitivo-conductual con meditaciones mindfulness, alcanzando así todos los aspectos que intervienen en el proceso: emociones, pensamientos, conductas y actitudes.


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